En 1704, David Nieto, rabino de la comunidad sefardí de Londres, publica De la Divina Providencia o Naturaleza Universal, una obra que marcaría un hito en la historia del pensamiento judío. El tratado surge tras una controversia en la Yeshivá de Londres, donde Nieto fue acusado de panteísmo por afirmar: Dios y Naturaleza, Naturaleza y Dios, es todo uno.A través de dos diálogos entre Rubén y Simón, Nieto refuta la creencia en una Naturaleza Universal independiente y demuestra que Dios es la verdadera Naturaleza (Natura Naturante), gobernando el mundo mediante Su Providencia. Con una argumentación que combina lógica filosófica y autoridad bíblica, el autor explica los tres grados de Providencia (Universal, Particular y Milagrosa) y desmonta el error de atribuir a la Naturaleza lo que pertenece a se adelantó a su tiempo al advertir que la Naturaleza, convertida en ídolo por la modernidad, conduciría al deísmo y a la negación de la acción divina. Citando el Talmud, el Zohar, Maimónides y Yehudah Haleví, ofrece una defensa brillante contra el pensamiento secular emergente y una visión profunda sobre la relación entre lo divino, lo natural y los milagros. Una obra imprescindible para comprender la teología judía y el diálogo entre fe y razón.
El tratado teológico de David Nieto (1704), DE LA DIVINA PROVIDENCIA O NATURALEZA UNIVERSAL, dividido en dos diálogos. Refuta la idea de una Naturaleza Universal independiente y afirma que Dios es la Verdadera Naturaleza (Natura Naturante), que rige todo mediante su Providencia. Basado en Biblia, Talmud y Zohar, sostiene que acciones naturales y milagros son voluntad divina; los ángeles son ejecutores. Explica tres grados de Providencia y el origen del término Teva.
Prólogo: De Providencia a Naturaleza, p. 13; PRIMER DIÁLOGO, p. 25; La Naturaleza Universal gobierna el Mundo, p. 26; No hay otra Naturaleza Universal que no sea la Providencia Divina, p. 29; Consecuencias escandalosas que nacen al negar dicha Naturaleza, p. 29; Lógica y distinción, se divide en natural y artificial, p. 36; Objeción, p. 37; Los deístas afirman que la Naturaleza Universal gobierna el mundo por sí misma, p. 40; El nombre teva fue inventado después del Talmud, p. 43; Objeción, p. 43; Resuélvese, p. 44; No hay Naturaleza Universal sino Dios, p. 45; Dios es la Verdadera Naturaleza, p. 52; Dios creó innumerables naturalezas particulares, p. 58; Objeción, p. 59; La naturaleza se considera como general, específica o individual, p. 60; La naturaleza individual, p. 60; Naturaleza específica, p. 61; Solamente hay Naturaleza individual, p. 63; ¿Con cuál de las tres naturalezas habló Dios según el Maamar de Bereshit Rabbah?, p. 64; Dios no habló con ninguna de las tres naturalezas de los leones, p. 66; El ángel cerró la boca a los Leones, p. 69; Para Dios todo es tiempo presente, p. 71; Explicación del Maamar de Bereshit Rabbah, p. 72; Mutación en la naturaleza, no es nueva voluntad en Dios, p. 73; Dios reveló los futuros milagros a los ángeles en general sin circunstancias precisas, p. 77; DIÁLOGO SEGUNDO, p. 83; Dios lo gobierna todo, sin implicar a los ángeles diputados, p. 85; No todos los milagros se hacen para mostrar que Dios es dueño de la Naturaleza, p. 85; Los milagros de Egipto y otros fueron hechos para mostrar que Dios es dueño de la naturaleza, p. 87; Dos tipos de milagros, p. 89; Lo natural depende de ciertas leyes limitadas, p. 104; Los astros no pueden exceder su término delimitado, p. 106; ha creado el fruto de la tierra se entiende como por el pan individual, p. 108; Bara, Crear se entiende también como crear algo de algo, p. 109; El atributo de Creador sólo conviene a Dios, p. 110; La tierra produce los vegetales, pero Dios los forma, p. 111; Lo inanimado no puede producir una cosa animada, p. 114; Solo Dios da forma y figura a las criaturas, p. 116; Cotidianamente Dios infunde vigor al mundo, p. 117; Cuando hay dos cosas, una clara y la otra dudosa, la dudosa se debe explicar por lo claro, p. 118; Los astros son índices de la voluntad de Dios, p. 123; David, Job y los sabios afirman que Dios forma el feto, p. 124; Israel tanto en general como en particular no depende de la fortuna, p. 126; ¿Cómo se entiende lo que dicen los Sabios que el mundo sigue su curso?, p. 127; Los Sabios atribuyen a Dios lo que vulgarmente se atribuye a la Naturaleza, p. 132; Lo mismo hacen los cabalistas, p. 133; Tratado de los ángeles, p. 135; Definición de los ángeles, p. 136; ¿Cómo hay ángeles buenos y malos?, p. 138; Hay ángeles representantes de cada especie de criatura, p. 140; ¿Es este ángel la naturaleza universal y los ángeles subalternos la naturaleza particular?, p. 140; No tienen impulsos para mal y lo que obran es voluntad de Dios, p. 145; En Rosh Hashaná se determina la vida o muerte, p. 148; Lo que obran los ángeles es voluntad de Dios, p. 149; Definición de Naturaleza Universal, p. 156; Aunque según el Zohar el ángel hace crecer la hierba, se atribuye a Dios en la bendición del pan, p. 157; Los ángeles pueden obedecer a los hombres por orden de Dios, p. 158; Tratado de la Divina Providencia, Definición, p. 159; La Providencia se considera en potencia o en acto, p. 160; Uno no debe dejar de enseñar la verdad por miedo de calumnia, p. 161; La Providencia de Dios es Dios, p. 162; Definición de la Naturaleza Universal, p. 162; Los efectos causados por la Providencia se llaman Gobierno, p. 164; Dios trata de su Providencia con Job, p. 164; ¿En qué consiste la diferencia entre Tierra Santa y las demás regiones?, p. 165; División de Naturaleza universal y Particular, p. 167; Primer grado de Providencia, la Providencia Universal, p. 168; Abraham Azulai propone muchos grados de Providencia, p. 170; Segundo grado de Providencia, la Providencia Particular, p. 171; Dios no hace siempre milagros, p. 173; Por esa causa los Reyes de Israel se servían de medios humanos, p. 175; No hay comunidad que no experimente los benignos efectos de esta Providencia, p. 175; El Día de Tisha Bav siempre funesto a Israel, p. 177; Tercera Providencia Milagrosa, p. 178; En Ciencias Humanas se debe dirigir el entendimiento por lo natural, p. 181; Aunque las causas de los deformes parezcan naturales, en la bendición se atribuyen a Dios, p. 184; Verdadera explicación del verso, Que creó Dios para hacer, p. 188; Se debe rechazar el nombre Naturaleza Universal, p. 189; En tiempos modernos se atribuye a la Naturaleza lo que en los antiguos se atribuía a la Providencia, p. 190; Los instructores deben atribuir todo a Dios y nada a segundas causas, p. 193; Apéndice, p. 195; Relato del Caso de Jehosuah Zarfatti, p. 197; Agradecimientos, p. 205.
La obra de David Nieto, De la Divina Providencia o Naturaleza Universal (1704), se presenta como un tratado teológico fundamental estructurado en dos diálogos entre los personajes Rubén y Simón. El objetivo principal del texto es refutar la creencia en una Naturaleza Universal independiente y probar que Dios es la verdadera Naturaleza (Natura Naturante), gobernando todo mediante Su Divina Providencia. Contexto y Controversia Central: El tratado surge directamente de una controversia en la Yeshivá de Londres en 1703, donde Nieto fue cuestionado por su afirmación: Dios, y Naturaleza, Naturaleza y Dios, es todo uno. Nieto utiliza la obra para defender su postura, distinguiéndose de los deístas, quienes creían que Dios había delegado el gobierno del mundo a una Naturaleza Universal. La crítica fundamental de Nieto, expuesta por Rubén, se centra en el término hebreo Teva (naturaleza). Nieto argumenta que este vocablo es una invención moderna (de hace 400 a 500 años, posterior al Talmud), cuyo uso ha degenerado la comprensión teológica, llevando a la gente a atribuir a la Naturaleza lo que los antiguos atribuían a la Providencia. Para Nieto, la popularización de Naturaleza Universal crea un simulacro o idolo que causa grave daño a la conciencia, ya que se le atribuyen cualidades exclusivas de Dios, como ser sabia, potente y benefactora. Argumento Filosófico y Teológico: Rubén (Nieto) sostiene que no existe una Naturaleza Universal real y activa. La única naturaleza verdadera y existente es la naturaleza individual (inherente a cada cosa particular, como la agudeza de Rubén o la naturaleza del fuego). Las nociones de naturaleza específica o general son meros entes de la razon o abstracciones imaginarias creadas por el entendimiento humano para facilitar el discurso. El argumento de Nieto se refuerza citando al Rey David y a los Sabios, quienes atribuyen acciones como cubrir los cielos con nubes, proveer la lluvia y hacer brotar la hierba directamente a Dios, no a una segunda causa. La negación de la Naturaleza Universal es, por lo tanto, la base para rechazar la noción de que el Creador (Dios) se compara con una criatura (Naturaleza). Providencia y Milagros: El tratado dedica gran esfuerzo a conciliar la acción divina constante con la posibilidad de los milagros, resolviendo la objeción de que si Dios hace todo (lo natural y lo milagroso), no hay distinción. Nieto resuelve esto distinguiendo tres grados de la Providencia Divina: Providencia Universal Continua (Hashgajá Kolalit Temidit): Rige el mundo con leyes fijas, inmutables e inalterables. Providencia Particular Oculta (Hashgajá Pratit Nestarit): Actúa mediante medios que parecen accidentales, favoreciendo a individuos o naciones (como proteger a Jacob o evitar una calamidad). Providencia Milagrosa (Hashgajá Nesit): Revoca las leyes naturales de la Providencia Universal. Estos milagros son necesarios para el gentil o incrédulo (como el Faraón o Nabucodonosor) para demostrar que Dios es el dueño de la Naturaleza, pues al verla alterarse, se ven obligados a reconocer Su dominio. Finalmente, Nieto define a los ángeles como simples ejecutores de la voluntad de Dios, no como señores despóticos de las criaturas. La vida, existencia y subsistencia de todo lo creado provienen de la Providencia de Dios, que es Dios mismo (inteligencia divina). Relevancia y Estilo: La obra es notable por su metodología, pues intenta fundamentar la teología judía utilizando la lógica racional (distinguiendo entre los verbos activos y pasivos en las Escrituras) y citando extensamente a autoridades judías como el Talmud, Zohar, Maimónides (Rambam), y Yehudah Haleví (Cuzary). Nieto subraya que, aunque existan innumerables segundas causas (como la tierra, la lluvia, el sol y el ángel), el judío debe atribuir la acción final y el crédito siempre a Dios, y no a causas subalternas. El diálogo funciona como un ejercicio de depuración intelectual, donde Simón, el interlocutor menos lógico, permite a Rubén desmontar los errores conceptuales que surgen de la confusión del término Naturaleza Universal. Nieto logra así defender su ortodoxia y proporcionar una doctrina sólida sobre la Divina Providencia como causa primera y única.