Martintxo nació en un queso: su Arrigorriaga natal estaba perforada por las minas que llevaron a tanta gente a trabajar a una tierra donde sus habitantes aún cuidaban vacas y hablaban «la lengua de los secretos». Siendo aún niño, ve también cómo la guerra perfora su pueblo con las bombas de los pilotos alemanes. Tras separarse de sus padres, debe ponerse al frente de sus tres hermanos y huir de la devastación; primero a Santander y más adelante a un pueblecito de los Alpes franceses, ya como «niños de guerra».
Basada en hechos reales, La lengua de los secretos narra la Guerra Civil desde un punto de vista muy original: el de Martintxo, un niño de diez años que nos ofrece una fantasía entre rural y mágica.
«Es una hermosa mezcla de dos mundos: por un lado, el de la guerra civil española, con sucesos y escenarios que fueron narrados en su día por el cronista del Times en el País Vasco, George L. Steer; por otro, el de unos niños que parecen vivir tan locamente como Peter Pan. La forma de contar es deliciosa, y los episodios avanzan como llevados por una brisa. Los registros van cambiando, y hay humor, hay melancolía, hay poesía. De vez en cuando, el autor interviene de forma directa en su propio relato, y explica su razón de ser. La lengua de los secretos es una novela fuera de serie.» Bernardo Atxaga