Lo Injustificable nos remite a una situación en la que un joven funcionario, mientras viaja en autobús se apropia de una verdad fundamental: la vida, tal como la concebimos en la época contemporánea, no vale nada. Ni la de él ni la de cualquier otro ser humano. Valiéndose de un lenguaje reflexivo, descarnado, en ocasiones seductor, dueño de una lógica cruda e irrefutable, el protagonista empieza a desglosar los avatares de esa certeza a la que ha llegado, la que, a la postre, lo conduce a tomar una decisión absurdo, la angustia, la desesperación, los desequilibrios emocionales, el tedio y la certeza de que todo es pasajero e intrascendente, sirven de sedimento para que el autor fragüe un emotivo y cruel cuadro existencialista.