La vida se mide en momentos, en instantes que el tiempo nos regala: unos a los que queremos volver, otros que desearíamos no haber vivido. Pero vivir es eso: aprender, caer, levantarse, reconocer las cicatrices y seguir caminando. En Lo que la piel no olvida recojo esos instantes los que duelen y los que salvan, las marcas invisibles, los tatuajes del alma, que me acompañarán siempre, para bien o para mal. Este libro es un viaje íntimo por la memoria, el amor, la herida, la resiliencia y la voz que renace. Un recordatorio de que la piel recuerda incluso aquello que intentamos olvidar y de que nombrarlo también es una forma de sanar.