Primer amor (1860) evoca, con delicadeza y hondura psicológica, el despertar sentimental de Vladímir Petróvich, un joven de dieciséis años que descubre por primera vez la intensidad del amor al conocer a la fascinante y enigmática Zinaída. Lo que comienza como una ilusión juvenil pronto se convierte en una experiencia que marcará para siempre su visión de la vida, el deseo y la una prosa elegante y profundamente humana, Iván Turguénev construye una de las más bellas novelas sobre la adolescencia y el amor imposible. Inspirada en vivencias del propio autor, Primer amor es una obra de extraordinaria sensibilidad que explora la inocencia, la desilusión y el dolor del crecimiento, convirtiéndose en uno de los grandes clásicos de la literatura rusa.