Edu siempre ha hecho lo que se esperaba de él: estudiar Derecho, ser el hijo perfecto, el novio perfecto y fingir que todo va bien incluso cuando es todo lo contrario. Su vida es un horario marcado por otros hasta que, en el peor fin de semana de su vida, acaba solo bajo la lluvia en una calle de Santander. Y entonces aparece Nico. Nico, el camarero con pinta de macarra que siempre le pone de los nervios. Nico, el chico que huyó de Madrid para dejar atrás un pasado roto. Nico, el último tipo con el que Edu debería terminar conviviendo. Y, aun así, es quien le abre la puerta de su piso cuando no tiene a dónde ir. Entre exámenes, cafés, celos inesperados y noches que terminan demasiado cerca, ambos aprenderán que a veces las familias duelen, los planes fallan y los miedos gritan fuerte. Pero, sobre todo, que incluso los corazones más heridos merecen una segunda oportunidad para amar. Una historia de autodescubrimiento, segundas oportunidades y ese tipo de amor que llega cuando por fin dejas de fingir. Tierna, divertida, honesta y absolutamente adictiva.