Un viento distante explora la condición humana en un escenario histórico bisagra: el Egipto de finales del siglo XIX bajo la ocupación militar británica. El encuentro entre el teniente James Fitzpatrick y el arqueólogo Ahmed Karim es una meditación profundamente melancólica sobre la identidad, el desarraigo, la belleza de la alteridad, la futilidad de la posesión y la imposibilidad de salir indemne del choque de dos mundos prosa, de una contención formal y vibración emocional insólitas hacen de los espacios prolongaciones anímicas de los relato sobre todo lo que se resiste a ser sepultado por el tiempo y el olvido en el que resuenan los ecos de Forster, Durrel y Conrad, con la elegancia de la prosa de Ishiguro.