Madrid cabe en una semana. O eso parece hasta que empiezas a abrirla como una matrioska. Un viaje con su hermano y un amigo basta para que el narrador de este relato se encuentre frente a una ciudad que deslumbra, abruma y tiembla bajo sus pies. Entre el «gusano luminoso» del metro, los patos del Retiro, las pinturas negras de Goya, un Bernabéu en obras, una socorrista a la que nunca se atreve a saludar y personajes que aparecen cuando menos se les espera, cada paseo termina convertido en una humor, imaginación y una sinceridad sin filtros, Una semana en Madrid retrata el asombro de quien llega a la capital dispuesto a descubrirla aunque tenga que enfrentarse primero a sus propios miedos. Porque viajar no siempre consiste en cambiar de ciudad, a veces también significa volver a casa siendo un poco distinto.